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Entre Capos: Paulo Garcés

La segunda versión de Entre Capos nos trae a Paulo Garcés, arquero que hoy viste los colores de O’Higgins y que asegura dejará todo en la cancha para salir campeón y darle la alegría al pueblo rancagüino.



Paulo Andrés Garcés Contreras nace en la Comuna de Parral, Región del Maule un 02 de agosto de 1984. Ha tenido una carrera intensa, pasando por varios clubes a nivel nacional y una incursión internacional en México. Campeón de torneos nacionales en dos oportunidades con Universidad Católica y una vistiendo la camiseta de Universidad de Chile, club con el cual también coronó la última edición de la Copa Chile. A sus 29 años y en entrevista exclusiva a capodeprovincia.cl profundizó temas de los cuales se podrá conocer más sobre su persona, familia, sueños cumplidos, frustraciones, anhelos y su actual buen momento defendiendo los colores de O’Higgins de Rancagua…



Paulo, qué conocías de O’Higgins...


Primero que todo, cuando se dio la oportunidad de venir no la pensé dos veces. Quería jugar y sabía que venía a un club muy importante de regiones, un club que está haciendo las cosas muy bien, con un complejo deportivo nuevo, la remodelación del estadio en construcción y con el cuerpo técnico del que todos hablan, el profe Berizzo es la cabeza, pero todos los que están al lado trabajan de maravilla. Pancho Pizarro también me comentó de cómo trabajaban, él lo había tenido en la selección con Marcelo Bielsa. Así que no lo dudé, me vine para lograr cosas importantes con O’Higgins, hace dos años que se están peleando los torneos, se clasificó a una copa internacional que es algo histórico para el club y como te decía, no la pensé y me vine para lograr cosas importantes.



¿Cómo influyó en ti el que vinieras en reemplazo y a través de un intercambio con Luis Marín, ex capitán y jugador destacado tanto dentro como fuera de la cancha en O’Higgins?


Yo lo tomé de la mejor manera porque mi intención era jugar, yo quería salir de la "U" porque ahí no lo estaba haciendo y por eso lo tomé enseguida. Todos sabemos lo que es Luis para la gente de Rancagua, para el club, él logró cosas muy importantes con el equipo, es una muy buena persona. Más que presión en lo personal, mi intención siempre fue el venir acá y tratar de hacerlo igual o mejor que él y lo tomé como un gran desafío, desafíos que uno se forja en la carrera, pensando en demostrar mi juego y ser un aporte para las personas que confiaron en que yo viniera, partiendo por el cuerpo técnico y la dirigencia. Lógicamente no iba a ser fácil los primeros partidos y no lo fue, más aún cuando al principio cometí algunos errores, también habría gente que me iba a juzgar, como en todo ámbito de cosas, pero era ahí donde yo debía encontrar la tranquilidad, la humildad de seguir trabajando y tratar de seguir ganándome a la gente solamente con trabajo y sacrificio, y creo que hasta el día de hoy he tratado de dar lo mejor y de a poquito he ido obteniendo mi mejor rendimiento.

Tu debut profesional fue con Universidad Católica ante Santiago Wanderers el 01 de noviembre del año 2003 en San Carlos de Apoquindo, cómo recuerdas ese momento…

¿El debut?, para el olvido, perdimos 2 a 4 de local, yo no estaba citado para ese partido, era el tercer arquero del plantel y ese día llegué a entrenar con los no citados. Tenía 19 años y el segundo meta, que era Rainer Oirt, ese día se enfermó y me citaron a las doce del día. Llegamos al partido y yo no tenía ni los guantes ni los zapatos porque no estaba concentrado, y me dije: “Ya, aquí no va a pasar nada”, el portero titular era Leonardo Cauteruch e iba a jugar él, así que listo... me puse los zapatos de entrenamiento, pedí unos guantes prestados, canilleras y bien, comenzó el partido. Corría cerca del minuto 35, expulsan a Cauteruch y me toca entrar con un penal en contra. Jaime Riveros me hace el gol, les empatamos en seguida, luego de un tiro desde fuera del área de Sanhueza, que puso en el ángulo, ya perdíamos 1 a 2 y yo aún no había tocado la pelota. Finalmente, perdimos y de ahí no jugué más, no me citaron más en la Católica hasta el Clausura del 2004, que me fui a préstamo a Deportes Puerto Montt.

En base al mismo tema, ¿Cómo evalúas tu debut en O’Higgins?

No fue como lo hubiera esperado, debuté perdiendo, con un error y luego jugué otro partido más en el que tampoco anduve bien. Y así empecé de a poco a trabajar para llegar a mi mejor nivel, que era lo que yo quería, y aún me queda mucho por mejorar, el arquero siempre está evolucionando para bien, pero hoy en día puedo decir que me siento mucho más seguro, mucho más conforme con mi rendimiento y creo que el equipo lo ha percibido así también. Cada día me entreno a full para apoyar a mis compañeros en los momentos claves, en los momentos en los que se me necesite, para eso me trajeron y me siento muy contento con lo que estoy logrando ahora. Sé que aún no hemos conseguido nada, pero queda un camino muy lindo por recorrer.
Puntualizando una situación particular, ¿Sientes que hubo un punto de inflexión en tu rendimiento desde el partido ante Universidad Católica?

Si por supuesto, creo que el partido fue clave y sirvió para que la gente me empezara a ver con otros ojos. Fue un encuentro en que la semana previa lo viví de una manera muy intensa, con mucho nerviosismo, mucha ansiedad de que el partido se jugara, quería sentir lo que era jugar en San Carlos otra vez con toda la gente en contra. Me putearon desde el calentamiento y eso me dio más fuerza y creo que el partido salió redondo, no tengo nada que decir, se ganó, se le quitó el invicto en su casa, quedamos con los mismos puntos y más encima me tocó atajar lo que tenía que atajar. De verdad fue una semana súper difícil, traté de concentrarme en lo que era plenamente el partido, tuve mucho apoyo de mi familia, de mis hijos e hija, de mi señora y me centré en ellos porque era un partido que tenía muchos sentimientos, y creo que cuando uno involucra mucho esto, a veces lo emocional te puede jugar en contra, puedes tomar malas decisiones, puedes hacer las cosas incorrectamente, pero me sirvió mucho el apoyo de ellos en los momentos claves que yo sentía que tenía que tomar las decisiones adecuadas en el transcurso del partido.

¿Cómo viviste la experiencia de jugar en el extranjero, en particular en el Lobos de BUAP mexicano?

De una manera maravillosa, si no me equivoco yo venía de descender con Puerto Montt y se me iba a hacer muy difícil en Católica, iba a quedar de tercer arquero y tuve la suerte de que el profe Jorge Aravena, que estaba allá en esos momentos, me llamara y dijera que se quería juntar conmigo. Se me dio la posibilidad de ir para allá y no la dudé dos veces, era una oportunidad soñada. Me fui a México y coincidió con que mis dos hermanos estaban allá, Miguel haciendo su carrera como cantante grabando su disco y Óscar que estaba en el CEA, que es un centro de la televisión que forma actores profesionales. Jugué todo el campeonato, veintitantos partidos, salí elegido entre los tres mejores arqueros del campeonato, tuve seis partidos sin que me hicieran goles y fue una gran experiencia. Yo quería quedarme, pero el profe no siguió al mando y el técnico que llegó no quería un portero extranjero en el club y me tuve que venir a Chile.

Una anécdota que nos contó tu hermano Óscar fue relacionada con un año nuevo que pasaron juntos allá en el Distrito Federal, ¿Cómo fue eso?

Estábamos en el departamento mi hermano Miguel, Óscar y unos amigos. Yo tenía miedo de salir en México porque me habían hablado de mucha delincuencia y esas cosas, y le dije a mi hermano: “Óscar, yo no voy a salir a ningún lado” y él me dijo: “Ya bueno”, nos dimos el abrazo, hicimos el brindis, Miguel salió y como nos quedamos le dije: “¿Qué hacemos hermano?” y me dice: “¿Vamos a ver películas?” y a las 00:10 ya estábamos acostados jajaja.

Luego de algunos años de tu vuelta al país se da la opción de Universidad de Chile, en ese período ¿Cómo fue tu reacción al ser elegido como el arquero del equipo ideal de la edición 2012 de la Copa Sudamericana?

Una sorpresa, impensado, primero por la oportunidad de jugar un partido tan importante para esa institución, fue maravilloso todo lo que viví en la previa del partido: el viaje, hablar con mi familia, mis hijos e hija. Habíamos empatado en Santiago y llegamos a un clima muy húmedo, el estadio repleto con treinta mil personas en contra, fui el primero en llegar al camarín, el primero en vestirme, yo estaba muy nervioso ya que no jugaba hace más de un año y medio en un partido internacional y de ese nivel de trascendencia. Gracias a Dios los nervios sirvieron, atajé y con ese partido salí el mejor arquero de la Sudamericana… no lo podía creer, así como mucha gente que me tiró mala onda en ese momento, pero de verdad me dio lo mismo, yo estaba feliz, tengo el recorte del equipo ideal de la Sudamericana pegado y no todos la pueden contar.

¿Alguna cábala antes de salir a la cancha?

Más bien un ritual, tengo los audífonos puestos hasta cierto momento, hasta que me pongo las canilleras… lo hago cada partido igual. Al interior del camarín es todo muy bueno, cada uno tiene su forma de sentir ese momento, pero les puedo asegurar que la arenga que metemos antes de salir a la cancha motivaría a cualquiera, es genial, maravillosa y nos da mucha fuerza…

¿Practicas algún otro deporte?

La verdad me hubiese gustado mucho ser tenista, pero soy un desastre. No me gusta el play station, no me gustan los juegos y la verdad es que en estos momentos mi gran hobby es dormir, aprovecho cada concentración, cada siesta, todo para dormir.

¿Siempre jugaste de arquero o en tu niñez incursionaste en alguna otra posición dentro del campo de juego?

Soy y fui un desastre en otra posición, en el colegio a veces jugaba de delantero, pero no, siempre me gustó el sacrificio de irme al arco y aporrearme.

De no haber sido futbolista profesional, ¿Qué te hubiera gustado ser?

Cuando chico se me metió en la cabeza el ser futbolista e hice todo para lograrlo, en el colegio no me iba bien con los estudios, por lo que el fútbol fue la mejor decisión que pude haber tomado en mi vida.

En entrevistas anteriores te has predefinido musicalmente como un cebollero, ¿Es tu estilo de música predilecto?

Totalmente, me gusta mucho el llorar, el ser romántico, Montaner, Arjona, Sin Bandera, Camila… debo reconocer que antes era peor, ahora ya también escucho algo de reggaeton por el tema de las concentraciones, de tener música alegre y prenderte antes de los partidos, pero sí, me considero un cebollero.

¿Qué te gustaría hacer después del fútbol?

Tengo muchas ideas en mi cabeza, con mi señora hemos conversado algunas cosas, con amigos también y esperamos de a poco ir obteniendo las cosas que uno quiere. Espero poder algún día tener una escuela específica en la formación de arqueros porque creo que cada día hay más niños que quieren jugar en ese puesto, antes iba el más malito al arco, pero hoy es distinto, se toma con más seriedad, hay más implementos, hay más ropa y ojala se pueda dar en un corto plazo concretar ese sueño y quien sabe, quizás pueda ser acá en Rancagua.


¿Dónde nace el apodo “Facha”?

Claudio Muñoz, compañero en Católica y uno de mis mejores amigos en el fútbol fue el culpable. Me dicen “facha” porque me gustaba y me gusta vestirme bien, en esos años en que andaba en las micros amarillas en Santiago me demoraba cerca de una hora y cuarenta minutos desde la casa de mis padres en La Granja hasta San Carlos, y yo salía de pie a cabeza impecable, pero en el transcurso del viaje quedaba todo transpirado, cansado, pero como dice mi mujer, yo siempre digno jajaja.

¿De qué manera vives la relación con tus hermanos?

Uno le tiene que agradecer siempre a los padres, somos tres hermanos medianamente conocidos y cada uno tomó decisiones distintas, carreras muy expuestas también y no del todo rentables. Uno cantante, uno actor y otro futbolista, pero mis padres siempre nos han apoyado, si nos equivocábamos, nos levantábamos de nuevo con su apoyo y seguíamos lo que queríamos hacer, y gracias a Dios se dio de la manera que esperábamos. A los trece años me vine de Parral a Santiago, viviendo en pensiones cinco años solo, y recién a los veinte años supe que iba a ser futbolista profesional. Tu sabes que en el transcurso de los años se van quedando compañeros en el camino y uno no sabe si lo logrará o no, hasta que entras a la cancha a un partido por los puntos en el profesionalismo. Creo que fue una decisión acertada y estoy muy contento de haber obtenido lo más lindo que para mí era jugar fútbol.

Mi hermano Óscar me acompaña siempre, cuando estaba en Puerto Montt viajaba desde Santiago a verme y luego tomaba el bus de regreso. Ha sido siempre bien hincha mío, más que de los equipos donde he estado y eso lo valoro mucho. Él también fue arquero, pero le gustó más la actuación, y mi madre igual, por los tres ha vivido muy intensamente: con Óscar en Protagonistas de la Fama, con Miguel en Rojo, y si bien no siempre puede viajar, siempre ha estado ahí al igual que mi padre.

Como hermanos somos muy unidos, nos separamos muy temprano y ahí empezamos a echarnos mucho de menos, nos perdimos fechas muy importantes, cumpleaños y eso nos hizo aclanarnos mucho más. Creamos un símbolo que los tres tenemos tatuado en la espalda, y si bien es una estrella que no tiene los mismos significados, es algo que nos dice que siempre vamos a estar unidos.

Le prometiste a tu hermano Óscar ser jugador profesional…

En ese tiempo yo era muy chico, siete u ocho años. A Óscar le gustaba mucho el fútbol, pero a su manera, tenía unas condiciones espectaculares y mi viejo, como siempre quiso ser jugador, lo obligaba de cierta manera. Recuerdo un viaje en una camioneta en donde veníamos atrás y las cuatro horas y media vino llorando. Llegando a la pensión le dije: “Hermano no te preocupes, yo voy a ser jugador profesional para que no llores más”, y le cumplí, es una historia muy bonita.
¿Qué te ha parecido Rancagua como ciudad?

La verdad es que conocía súper poco Rancagua, pero es una ciudad muy linda, muy tranquila, una ciudad familiar y estoy muy contento acá. Lo malo es que hecho mucho de menos a mi familia, mis hijos, estar y salir con mi señora, pero sé que todo sacrificio tiene su recompensa y esa recompensa la estoy viviendo ahora, en mi rendimiento. La gente acá se porta muy bien conmigo, cuando salgo a algún lado, me saludan, nos sacamos fotos y eso va de la mano con mi desempeño, espero poder quedarme acá, me gustaría traer a mi familia, radicarme acá, pero para eso hay que ver todo, el contrato a seguir y como se vayan dando los resultados.

Contrato hasta el primer semestre del 2014…

Si no me equivoco préstamo hasta el mes de abril, que es donde termina el próximo campeonato, y de ahí me quedaría un año de contrato con Universidad de Chile, pero hay que ver qué sucede.

En entrevista al diario La Tercera mencionaste: “Me demoré once años en ser titular…” ¿Cuál es el mensaje que le puedes entregar a los jóvenes canteranos de O’Higgins?

Me lo han preguntado varias veces, hay momentos en que estoy comiendo en algún lado y aparece la mamá de un niño que quiere ser futbolista y me preguntan qué consejo le podría dar…no sé si soy el más adecuado para dar consejos, pero lo único que yo podría decirles es que el ser futbolista es sacrificio, es dejar muchas cosas de lado y trabajar, trabajar siempre, porque si bien las condiciones, cuando uno las tiene, a veces uno se tiende a dejar estar y hay veces en que las personas que no tienen esas condiciones llegan más lejos que el que las tenía… el trabajo, la humildad y el sacrificio van a la par para ser futbolista.

Paulo, tienes tres hijos, dos varones y una mujer… ¿Te gustaría que alguno siguiera tu camino?

Mi señora lo niega mucho, no le gustaría y es porque yo he sufrido harto en el fútbol. Estando con ella he pasado momentos muy malos, cuando no se me renovó contrato en Católica pensé en dejar el fútbol, estuve cinco meses sin contrato, y eso que venía de ser el tercer arquero en la Copa América, de jugar Copa Libertadores y no encontraba club. Me cuestioné, hablé con mi representante y un día me llaman de la Universidad de Concepción y me dicen: “Te llamo mañana para coordinar contrato cerca del mediodía…” a lo cual yo acepté, si bien era sólo por seis meses yo quería jugar. Me llaman al otro día, quedando sólo dos días para el libro de pases, y me dicen: “Paulo, se cayó lo tuyo, no te quieren acá”, ahí me frustré mucho, sentí mucha tristeza y le dije a mi señora: “Mi amor, ¿qué hacemos?”, pensamos en vender todo e irnos a probar suerte fuera de Chile. Ahí salió lo de la “U”, acepté inmediatamente, y aunque sabía que iba a ser reserva, una hora antes que cerrara el libro, firmé y media hora después estaba firmando mi traspaso a Unión La Calera.

En tu carrera has sido varias veces nominado a la Selección, Sub 17, Sub 23 y la adulta, ¿Cómo has vivido ese proceso?

En las series menores cuando uno se viste con el buzo de la Selección, es algo inolvidable, yo aún tengo vivo el recuerdo de esos primeros entrenamientos en el Pinto Durán antiguo. Era algo maravilloso vestirse con la ropa de tu Selección, yo daba todo por eso, desde Parral, desde que jugaba en la calle con las piedras en los arcos, fue un sueño, un sueño realizado.

Después con la Sub 23, tuve un partido muy bueno ante Dinamarca en Temuco, que ganamos y de ahí estuve en las nóminas de Borgui, Acosta y ahora con el profe Jorge. Hay muchas cosas que se pueden comparar con alegría, por ejemplo para mí lo más alegre ha sido el nacimiento de mis hijos, pero vestir la Selección, cantar el himno con treinta, cuarenta mil personas, de verdad es algo inolvidable y defender a tu país es algo que cualquiera lo haría con todas las ganas.

Luego de tu última convocatoria a la Selección Nacional, ¿Piensas en el mundial?

Seguro, lo tengo en la cabeza, tengo ese gran sueño y esa gran meta. Mi primera meta al salir de la Universidad de Chile, era jugar, consolidarme para ser titular y obviamente eso va de la mano, junto con el trabajo duro, para poder ser considerado en las próximas nóminas. Uno tiene que hacer un buen trabajo en su club, porque cuando uno hace bien las cosas en su casa, que para mí en estos momentos es O’Higgins, yo creo que puede llegar.

¿Qué opinión tienes sobre la fanaticada celeste?

Un hincha fiel, apasionado, completamente enamorado de su camiseta y entregado al equipo. Sólo espero que continuemos con los buenos resultados para poder, de alguna manera, retribuir todo el apoyo que nos han dado, todos los fines de semana viajan por la situación del estadio y mi compromiso es entregar todo por esta camiseta. El hincha de O’Higgins se merece todo mi respeto y esperamos poder entregarles esa inmensa alegría a fin de año, tengan por seguro que estamos luchando para ello.

Algún último mensaje para la gente de O’Higgins…

En general, estoy muy agradecido de toda la gente de Rancagua, se han portado muy bien conmigo, con mi familia, y en este poco tiempo, tres meses, ha sido muy grato. Decirles y asegurarles que voy a dejar todo en la cancha para ganar, si es posible, todos los fines de semana y trataremos de entregarles la alegría que se merecen. Los espero como siempre en cada estadio donde juguemos, como siempre están…















Entrevista | Manuel Toro B.
Fotografía & VídeoChristopher Bueno F.
Edición | Nadia Saldaña C.
Locación |  Alturas de Machu Picchu - Machalí

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