El envión anímico por la clasificación en Copa Libertadores no alcanzó para sostener el ritmo en el torneo local. O’Higgins sufrió una dura derrota en La Cisterna al caer 2-4 ante Palestino, en un partido que se le fue de las manos en el segundo tiempo.
El equipo rancagüino presentó una formación completamente renovada tras el largo viaje desde Brasil, donde eliminó a Bahía. Esa decisión se notó en un primer tiempo de baja intensidad, donde las emociones llegaron casi exclusivamente a través de los goles.
A los 33 minutos, Ian Garguez recuperó el balón y, tras combinar con Martín Araya, recibió un centro que definió con un remate bajo y potente para abrir la cuenta. Cuando parecía que Palestino se iría en ventaja al descanso, Leandro Díaz ingresó al área y fue derribado por Araya. El árbitro sancionó penal y Thiago Vecino convirtió para el 1-1 en los descuentos.
Sin embargo, el complemento marcó el quiebre definitivo. Palestino golpeó temprano con un potente remate desde fuera del área de Sebastián Gallegos, que puso nuevamente en ventaja a los locales. Ese tanto desordenó a O’Higgins, que perdió claridad y comenzó a dejar espacios.
El equipo celeste acumuló errores defensivos, careció de profundidad y nunca logró inquietar con real peligro el arco de Sebastián Pérez. Mientras tanto, el conjunto de Cristian Muñoz se replegó con orden y apostó por el contragolpe para sentenciar el encuentro.
La derrota deja a O’Higgins con tareas pendientes en la Liga de Primera, especialmente en la capacidad de sostener intensidad y equilibrio cuando rota el plantel. Tras la euforia internacional, el equipo ahora deberá reenfocarse para no perder terreno en el campeonato local. Ahora, los ojos puestos en Tolima.


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