Con serenidad, pero también con una fuerte carga emocional, Lucas Bovaglio enfrentó los micrófonos en la antesala del partido más importante del año para O'Higgins. El técnico celeste dejó en claro que la clave en Brasil no será solo táctica, sino mental.
“Como hicimos el miércoles pasado, tenemos un plan de juego y estamos tan focalizados como tenemos que estar. El partido lo podemos pelear con nuestras armas”, aseguró el DT, convencido de que la serie sigue abierta pese al favoritismo que muchos le atribuyen al cuadro brasileño.
El entrenador advirtió que el mayor riesgo no pasa exclusivamente por lo futbolístico, sino por el contexto. “La situación puede ser desbordante si el ambiente y la importancia del partido nos pasan por encima. Si no somos nosotros, nos vamos a desordenar y vamos a hacer cosas fuera de libreto, y eso normalmente no termina bien”.
Por eso, el mensaje es claro. “Mañana no tenemos que perder la cabeza. Tenemos que estar ultraconcentrados, ultrametidos y entender que es un partido once contra once. Todo lo ajeno no incide en el resultado final”.
Rebeldía, sueños y corazón
Bovaglio reconoció que el desgaste físico puede ser un factor tras la alta intensidad del fin de semana y el viaje a Brasil, aunque confía en la respuesta emocional del grupo.
“Sabemos que los esfuerzos se vienen sumando y que en algún momento pueden aparecer. Ojalá lo emocional logre sostener. Muchas veces, cuando no encontramos recursos lógicos, aparecen otros. Apelo mucho a la rebeldía de este grupo y a los sueños que tiene”.
El técnico fue más allá y apeló al momento histórico que vive el club. “Es tanto lo que tenemos por ganar y poco por perder, que eso nos tiene que movilizar para escribir una de las páginas más importantes en la historia de este club”.
Sin refugiarse atrás
Consultado por la estrategia, el entrenador fue enfático en descartar una postura ultra defensiva.
“No me gustan los equipos que salen a depender del azar. No me imagino un equipo refugiado noventa y cinco minutos sacando pelotas y esperando que nos salve la fortuna o una actuación memorable de Omar. Cuando dependés demasiado de la suerte, las cosas no terminan bien”.
En esa línea, aseguró que intentarán plantear un partido donde también puedan incomodar al rival. “Me gustaría intentar otra cosa. Animarnos, creer que se puede. Que el rival en algún momento tenga que correr para atrás”.
La formación y el mensaje final
En cuanto al equipo, Bovaglio adelantó que no habría mayores sorpresas respecto a lo mostrado en los últimos compromisos, salvo algún imponderable de última hora. Algunos jugadores arrastran golpes, pero el once base se mantendría.
Sobre lo personal, confesó que no cree en cábalas, aunque sí en la fe. “Soy creyente. Esta noche voy a rezar como todas las noches y voy a pedir que las cosas salgan bien. No puedo asegurar un resultado, pero no tengo dudas de la entrega que va a tener este grupo”.
Finalmente, envió un mensaje a los hinchas que acompañarán en Brasil y a los que seguirán desde Chile. “Que se queden tranquilos. El equipo va a estar a la altura. Sabemos que el escollo es durísimo y que tenemos que ir en búsqueda de la épica, pero no hay imposibles. Lo vamos a intentar”.
O'Higgins buscará dar un nuevo paso internacional sosteniendo la convicción de su entrenador: competir con identidad, sin perder la cabeza y creyendo que la historia aún puede escribirse en azul celeste.

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