Ubicado en la ciudad de Salvador, en el estado de Bahía, el estadio fue completamente remodelado para la Copa del Mundo de 2014. Con una capacidad cercana a los 48 mil espectadores, destaca por su diseño moderno, su estructura abierta y la cercanía de las tribunas con el campo de juego, lo que genera un ambiente intenso y envolvente para los equipos visitantes.
La Arena Fonte Nova fue sede de partidos del Mundial de Brasil 2014 y también de la Copa Confederaciones 2013, consolidándose como uno de los principales recintos del nordeste brasileño. Además del fútbol, ha albergado conciertos y eventos masivos, convirtiéndose en un verdadero ícono arquitectónico de Salvador.
De la vieja Fonte Nova al nuevo coloso
El estadio original fue inaugurado en 1951 bajo el nombre de Estádio Octávio Mangabeira, aunque popularmente siempre fue conocido como “Fonte Nova”, por el barrio donde se emplaza. Durante décadas fue el principal escenario deportivo de Salvador y testigo de los mayores éxitos de Bahía, incluyendo sus títulos del Brasileirao en 1959 y 1988.
Con el paso del tiempo, la estructura comenzó a evidenciar problemas. El episodio más doloroso ocurrió en 2007, cuando parte de una gradería colapsó durante un partido, provocando víctimas fatales y marcando un antes y un después en la historia del recinto. Tras esa tragedia, el estadio fue cerrado y posteriormente demolido.
Reconstrucción para el Mundial
Con Brasil como sede del Mundial 2014, se decidió levantar un nuevo estadio en el mismo lugar. La actual Arena Fonte Nova fue inaugurada en 2013, con un diseño completamente renovado, mayor seguridad y estándares internacionales.
El nuevo recinto no solo fue sede de partidos del Mundial, sino también de la Copa Confederaciones 2013 y de competencias continentales. Su arquitectura moderna mantiene la esencia del antiguo estadio, pero con tecnología de punta, mejores accesos y una experiencia más cercana al campo de juego.
Un estadio que vibra con Bahía
Hoy, la Arena Fonte Nova es sinónimo de identidad para Bahía y su hinchada. Con capacidad para cerca de 48 mil personas, suele transformarse en una verdadera caldera en noches de Copa. La cercanía de las tribunas al césped potencia el ambiente y convierte cada partido internacional en una experiencia intensa.
Allí buscará hacerse fuerte el conjunto brasileño, mientras O'Higgins intentará desafiar la historia y el peso de un estadio que ha sido protagonista de grandes capítulos del fútbol sudamericano.

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